Néstor Kirchner fue para muchos el Perón del siglo XXI. Ha fallecido el 27 de octubre en su residencia de El Calafate a causa de un paro cardiorrespiratorio con muerte súbita.
Miembro de la Juventud Peronista, comenzó su carrera política cuando Isabelita Perón estaba en el poder y por aquel entonces ya conocía a Cristina Fernández, actual presidenta argentina. En 1987 fue elegido alcalde de Río Gallegos, donde nació en 1950, y en septiembre de 1991 se convirtió en gobernador de la provincia. Ahí comenzó su ruptura con el peronismo: su política neokeynesiana chocaba con la estrategia neoliberal y antiinflacionista de Menem, presidente de la república. En su carrera por llegar a la Casa Rosada venció a Eduardo Duhalde, presidente por aquel entonces, y a Carlos Saúl Menem, que retiró su candidatura. Fue presidente argentino entre 2003 y 2007, año en el que cedió el testigo a su esposa ante la imposibilidad de poder presentarse a la reelección, aunque para muchos nunca abandonó la presidencia del país. En este período se acuñó en el país latinoamericano un nuevo término, el kirchnerismo, que definía la manera de actuar del galleguense y era una versión moderna del peronismo. Sus medidas económicas consiguieron que Argentina se recuperara tras el famoso corralito, aunque siempre mantuvo una relación tirante con el Fondo Monetario Internacional pese a que pagó religiosamente la deuda de su país. No abandonó su carrera política; siguió siendo presidente del Partido Justicialista, diputado por la provincia de Buenos Aires en el Congreso, Secretario General de UNASUR y virtual candidato a las elecciones de 2011.
En el último año su estado de salud había sufrido algunos altibajos. Fue operado en febrero y el 11 de septiembre tuvo que ser de nuevo intervenido en un hospital de Palermo. Los médicos le recomendaron modificar sus hábitos y reducir su agenda política, lo que hacía peligrar su candidatura a los próximos comicios. Sin embargo, lejos de seguir esos consejos, multiplicó sus actividades y logró el reconocimiento a nivel internacional con su actuación al frente de UNASUR durante el Golpe de Estado de Ecuador.
Su muerte deja un enorme vacío en la política argentina y latinoamericana, donde tenía grandes amigos que ahora lamentan su pérdida.
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