domingo, 4 de diciembre de 2011

Los destacados de 2011 (parte I)


Un año más, por estas fechas, echamos la vista atrás para ver lo que nos ha deparado el 2011. Han sido doce meses marcados por la crisis económica, la primavera árabe y la Spanish Revolution. Estos dos últimos temas son la muestra perfecta de que la sociedad está cambiando y es capaz de levantarse para decir basta a los políticos, aunque todo eso luego no se vea luego reflejado en las bolsas y los mercados, continuamente castigados, especialmente en el caso europeo, por las agencias de calificación.

Irlanda, Grecia y Portugal han sido ya rescatados y España e Italia esperan su turno mientras, tanto la Europa de primera clase comandada por Merkel y Sarkozy, como la Unión Europea de segunda categoría que forman el resto de Estados miembros, con los PIIGS a la cabeza, rezan para que en el último momento se produzca un milagro y la moneda común no se convierta en un símbolo de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Con la mirada puesta en Egipto, Túnez, Libia, Siria… la comunidad internacional se vuelva para acabar con las dictaduras que durante años han gobernado los países árabes. Todos los políticos muestran su mejor cara y parecen esforzarse para reestablecer la democracia y derrocar a políticos a los que antes tendían la mano, porque ya se sabe, por la plata baila el mono. Tanto es así que las imágenes de Gadaffi estrechando la mano de sus homónimos por todos los rincones del mundo eran habituales de los periódicos, pero esos mismos que antes le declaraban su amor después contribuyeron y celebraron su muerte como símbolo inequívoco de que por fin algo estaba cambiando en el Magreb. Sólo el tiempo dirá si realmente se producen verdaderos cambios o se trata simplemente de mismos perros con distintos collares.

Más allá de estos tres temas, que sin duda han ocupado, y seguramente lo seguirán haciendo, un lugar destacado en los medios de todo el mundo, estos doce meses han dado para mucho. Elecciones, detenciones de criminales de guerra, escuchas ilegales que afectan a Scotland Yard y al mismísimo gobierno, la muerte de Osama Bin Laden casi un año después de los atentados del 11-S, hambruna y sequía en el Cuerno de África y, cómo no, el ser humano siete mil millones.

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