El pasado 12 de octubre se tenía que haber disputado el Italia-Serbia, partido de clasificación para la Eurocopa del 2012. Sin embargo, el árbitro se vio obligado a suspender el encuentro en el minuto seis debido a los incidentes que protagonizaban los aficionados en la grada.
Hablando de política, fútbol e Italia, cualquiera puede pensar que se trata del último escándalo protagonizado por Silvio Berlusconi, pero esta vez Il Cavalieri no ha sido el centro de la polémica. El honor, en esta ocasión, lo ha tenido Iván Bogdanov, líder de los Tigres de Arkán. Bogdanov fue detenido cuando viajaba oculto en el maletero de un autobús y fue reconocido por un tatuaje en el que aparece la fecha 1389, año en el que tuvo lugar la llamada batalla de Kosovo, que enfrentó a los serbios y a los turcos por la liberación de este territorio. Iván el Terrible, apodo por el que se le conoce, no ha tardado en pedir perdón por medio de su abogado, aunque de momento sigue en una cárcel italiana.
El trasfondo de la historia es más político que deportivo y tiene que ver con la negativa de los serbios de que su país se adhiera a la Unión Europea. Por eso hay quienes creen que elegir el partido contra Italia, uno de los Estados más importantes de la Europa de los 27, ha sido una manera de mostrar a las autoridades comunitarias que su país no está preparado para entrar a formar parte de la UE.
La UEFA tomará una decisión el 28 de octubre, pero por el momento las autoridades de ambos países no dudan en lanzarse acusaciones. Los serbios dicen que las autoridades italianas debían haber impedido la entrada de los ultras al estadio Luigi Ferrari y Roberto Maroni, Ministro italiano del Interior, ha trasladado sus críticas a la UEFA y le ha recomendado que adopte el sistema de seguridad en el fútbol que utilizan en el país transalpino.
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